Falta de combustible mantiene largas filas en Santa Cruz
La escasez de combustible continúa afectando a miles de ciudadanos en Santa Cruz, donde las largas filas en los surtidores persisten tanto en la capital cruceña como en varias provincias y municipios. La falta de diésel y gasolina impacta a transportistas, productores agropecuarios y conductores que dependen del carburante para desarrollar sus actividades diarias.
En las provincias y municipios del departamento, el desabastecimiento mantiene en incertidumbre a quienes necesitan combustible para movilizarse y a los productores que requieren diésel para trasladarse a sus predios y operar maquinaria durante la campaña agrícola.
En Santa Cruz de la Sierra, varios surtidores continúan registrando extensas filas, mientras que otras estaciones permanecen sin combustible, especialmente sin diésel. Conductores denunciaron que deben esperar hasta dos días para abastecerse, situación que afecta sus ingresos y limita el desarrollo de sus actividades laborales.
Este viernes, un surtidor ubicado sobre la avenida Piraí recibió cerca de 30.000 litros de diésel, lo que permitió reanudar temporalmente la venta del carburante. Sin embargo, la gasolina se agotó durante la mañana, luego de distribuirse 15.000 litros debido a la alta demanda.
Uno de los transportistas que aguardaba en la fila manifestó que el volumen de diésel descargado no será suficiente para atender a todos los conductores que esperan desde hace varios días. Además, afirmó que la escasez ha reducido la frecuencia de sus viajes y ha perjudicado especialmente al transporte internacional.
En los municipios del Norte Integrado, organizaciones de productores se declararon en emergencia por la falta de diésel. La Federación de Trabajadores Campesinos de las Cuatro Provincias del Norte Integrado expresó su preocupación por el impacto que el desabastecimiento genera en las labores productivas y advirtió que esta situación pone en riesgo la producción agrícola y la economía de cientos de familias.
En Montero y Warnes también se registran largas filas en los surtidores. Desde el 8 de julio, conductores, transportistas y productores esperan durante horas para conseguir combustible. En algunos puntos, incluso se observan personas con bidones intentando abastecerse, mientras vecinos aseguran que la espera supera un día completo y les obliga a dejar de lado sus actividades laborales.
El presidente de la Federación Regional de Mototaxis 23 de Marzo de Montero, David Aguilar, señaló que el desabastecimiento afecta seriamente al municipio. Indicó que el sector envió una carta al presidente de YPFB solicitando una solución, aunque hasta el momento no recibió respuesta. Asimismo, pidió reforzar los controles sobre la venta de combustible en bidones y advirtió que podrían asumir medidas de presión si la situación continúa, aunque recordó que el estado de excepción prohíbe la instalación de bloqueos.
Desde el Gobierno, las autoridades atribuyen la escasez de combustible a dificultades logísticas derivadas de los más de 50 días de conflictos que afectaron la distribución. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, ofreció disculpas a la población por las largas filas y aseguró que el país cuenta con suficiente combustible para cubrir la demanda, indicando que las demoras responden a los procesos de transporte, distribución y controles de calidad.
Por su parte, el vicepresidente nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud, reconoció que el sistema de abastecimiento aún presenta problemas de fluidez. También pidió disculpas a la ciudadanía e informó que la normalización del suministro será gradual, estimando que el abastecimiento podría estabilizarse hacia finales de julio.